DIMENSIONES DE LA PERSONA HUMANA
EDUCACION UNIPLURIDIMENSIONAL
Cuando
decimos “yo” amo, estudio, corro…. Aludimos a un ser único, íntimo, consciente
(aunque no siempre) de su ser y actuar… un ser indivisible, en el que, si
distinguimos dimensiones, es en orden a estudiar la complejidad propia de su
riqueza de ser. Así, decir “Estoy afectivamente mal”, no significa
que sólo está afectada esa dimensión, como si se tratara de la pieza de un
rompecabezas que si está defectuosa, sólo hay que reparar o cambiar por otra,
ya que no afecta a las demás, ni al todo. No estamos compuestos de
partes yuxtapuestas (una al lado de otra) sino que somos un ser unitario que,
según la situación de vida que estamos viviendo, es el aspecto o dimensión que
influye más o menos en lo único real que es el todo. Es a esta
indivisibilidad, unidad real, a la que quiero aludir cuando digo que somos
seres “unipluridimensionales”. Por ello, es importante el ambiente
educativo, desde el punto de vista de la comodidad para escuchar, ver,
sentarse, aire, luminosidad… buen trato, afectividad, respeto, lenguaje… forma
de entregar los conocimientos, trabajo colaborativo, salud de los
participantes, capacidad de expresarse y de escuchar…
La
antropología de la educación o estudio del ser humano en cuanto educador,
educando y educable, es extensa… Sólo daremos una visión muy fundamental de
algunas direcciones que ustedes podrán profundizar durante su trayectoria
profesional y algunas cuestiones fundamentales para el saber de la educación y
saber pedagógico.
A
diferencia de la mera instrucción, que va dirigida a un aspecto del ser humano,
por ejemplo, instrucción en geometría, la educación es dirigida a la persona
misma, por lo cual debe ser integra. Si hablamos de educar la
corporalidad, por ejemplo, no estamos refiriéndonos al cuerpo como parte, sino
a aquella dimensión humanizada o espiritualizada (como prefieran llamarle) a
través de la cual expresamos nuestros afectos ( con el abrazo, por ejemplo),
nuestra alegría o sentido del humor, nuestros pensamientos a través del
lenguaje, simbolizamos o invocamos con una postura de manos la oración o la
señal de la cruz (acorde nuestras creencias), expresamos una vocación artística
con el canto o la danza, lo vestimos de una forma u otra según rituales, lo
cuidamos según nuestras virtudes, vicios e historia de vida y cultura…
Sólo
haremos una reseña de cada dimensión, pues cada una de ella es tema de más de
un semestre.
Educación de la corporalidad: Debemos educar nuestras
sensaciones, percepciones, movimientos, de tal forma de tal la corporalidad nos
presente, represente y sea un medio de realización personal. Aunque
mi esencia no sea de índole corporal, es la corporalidad –aquí, ahora- la que
tiene la misión de expresar nuestra presencia. Digo expresar, pues
las cosas se muestran, las personas se expresan. En la expresión, a
través de un aspecto se presenta un todo invisible. Es a lo que se
refería el Principito de Saint Exupery, cuando decía: “Lo esencial es invisible
a los ojos”. A través de la mirada expresamos sentimientos, estados
de ánimo, quien soy. Nuestra postura corporal puede expresar
rechazo, juegos de seducción, agresividad, creencias… El ser humano se degrada
cuando rebaja su corporalidad a cuerpo y sólo lo muestra; es el caso de la
pornografía, la prostitución, algunos concursos en los cuales la
persona es reducida a “exposición canina”. A través de la
corporalidad la persona expresa toda su historia biográfica… No son lo mismo
las manos de un jardinero, boxeador, músico, cirujano… las manos de una persona
de 3 meses de gestado que a los 2 meses de nacido, 15, 50, 70 o más
años. Cuando amas y miras al amado, aunque sea un oftalmólogo,
esperas que él acoja esa mirada de amor y no que te diga tienes el cristalino
opaco. Por ello, los amantes siempre se encuentran bellos y, por lo
mismo, el Quijote vio en Dulcinea a la dama que los demás no habían
descubierto; ni siquiera ella misma.
http://www.youtube.com/watch?v=bPGBTfltDZU&feature=player_embedded
Dicen que vamos construyendo nuestra vida en un
juego de destino, azar y carácter... Este vídeo muestra que el filósofo Eduardo
Nicol tiene razón cuando dice que es el carácter quien decide el curso que
daremos al destino y al azar. Deben ver este ejemplo de hombría.
A
través de nuestra corporalidad danzamos, marchamos, expresamos nuestras ideas;
en fin, nos realizamos. Hay que educar el oído para distinguir la música
del ruido; educar la mirada para apreciar la belleza y distinguirla de la
fealdad… Nuestra corporalidad se viste y simboliza ideas, ritos, situaciones:
los indios pintan su rostro para representar situaciones de paz o guerra, los
soldados marchan con bototos para simbolizar fuerza; el joven regala un anillo
de compromiso; la persona se viste de distinta forma si va a dormir, a casarse
o al trabajo… Las personan rinden homenaje a su patria a través de una bandera
o besan el suelo en señal de respeto.
Por
ello, el ser humano, desde siempre tiene un ritual de la muerte y entierra los
cuerpos, porque ellos representaban la historia de una vida única…
White Nights - Sol de medianoche. La vida del
bailarín ruso Mijaíl Baryshnikov, actuada por él mismo.
Educación de la afectividad: Debemos educar nuestros afectos,
sentimientos, emociones. Todos tenemos la capacidad de amar pero
debemos aprender a amar y ser amados. Aprender a distinguir entre
amar querer, amor y obsesión. El mundo de los afectos es
amplio, complejo y puede confundirnos: cariño, soledad, angustia, temor, miedo,
inseguridad, sobrestimación, amor de amistad, amor de pareja, amor a la
humanidad o al semejante, amor pedagógico…
A
veces, el problema no es la falta de amor sino el no saber expresarlo o una
herida no superada. Es una prueba de que no podemos perder de vista
la unitariedad del ser humano. Es interesante el film “La
amante Camille Claudel”, la historia real de la amante del escultor Rodán quien
se destruyó a sí misma porque no amó a Rodán sino que se transformó en una
pasión u obsesión de vida, a tal punto que terminó muy joven en el manicomio.
"Alas rotas"
http://www.youtube.com/watch?v=LS--Pmx2Cwk&feature=related
http://mundosdialogantes.blogspot.com/
Debemos
educar el amar, para aprender a amar y a ser amados
Educación de la moralidad: Todos somos honestos, justos… pero
en potencia que hay que educar: aprender a respetar, a ser considerado,
prudente, generoso, responsable, laborioso, agradecido, fuerte... Las
virtudes son muchas y, en la medida que no las actualizamos, se actualizan los
vicios que también son hábitos: deshonestidad, injusticia, irrespetuosidad,
desconsideración, imprudencia, irresponsabilidad, flojera, ingratitud,
debilidad… Esta es una dimensión sobre la cual volveremos, por su
incidencia educativa.
Un cuento clásico "La pequeña vendedora de
cerillas" que expresa nuestra unipluridimensionalidad
http://www.youtube.com/watch?v=upbM61cYvM0&feature=related
Educación de la sociabilidad: Cada uno de nuestros actos afecta a
los demás: Somos hijos de…, amigos o enemigos de…, vecinos de…, profesor o
alumno de..., jefe o subordinado de…, ciudadanos de… y todo ello hay que
aprender a serlo. Aprender a compatibilizar en forma justa el bien
personal con el bien común que, si es verdadero bien, perfecciona
a todos y a cada uno de los integrantes de un ámbito
social. Aprender a convivir en paz que es armonía, proporción y
justicia que es equidad. Aprender a dar y recibir lo justo: no más
ni menos de lo que se debe. Aprender a cumplir con el deber para
tener derechos, pues donde todos piden derechos pero nadie cumple con su deber
no se puede vivir; como tampoco a la inversa.(Cf. Unidad III)
"País de locos"
http://www.youtube.com/watch?v=4cjCsztnsUE&feature=related
La
sociabilidad es un tema de gran interés educativo: educación para la
convivencia familiar, educación ciudadana, educación para la convivencia
escolar, educación para la convivencia en diversidad.
Educación de la intelectualidad: Debemos educar nuestro
entendimiento, discernimiento; nuestra capacidad de encuentro con la verdad
real y con la expresión de la misma, aprender a indagar y a enseñar la verdad
aprender a expresarla sin desvirtuarla. Tema sobre el cual algo más
vislumbramos en la perspectiva epistemológica de la educación.
Educación de la esteticidad: Debemos aprender a descubrir,
admirar y gozar de la belleza de la naturaleza y de la obra de arte; de la
belleza del ser personal… Aprender a cultivar la belleza natural y artística…
Educación estética y pedagogía de la admiración, sobre la cual volveremos,
brevemente, en la perspectiva axiológica de la educación.
Educación de la transtemporalidad: Nuestro tiempo no es lineal: No son
lo mismo 5 minutos en la antesala del dentista, en un examen difícil, en una
celebración o junto a quienes amamos… Nuestra existencia es biográfica: hay
personas que pueden haber vivido mucho tiempo y no haber realmente “vivenciado
nada”… Nuestra existencia se va construyendo con aprendizajes que van formando
parte del tesoro acumulado a modo de recuerdos… Pero debemos aprender a
distinguir entre lo que hay que atesorar y lo que hay que poner en la bolsa de
la basura y desechar: no anclarse en el pasado que pasó, sino mirar el futuro
para en el presente hacer proyectos: quién quieres ser, cómo lo serás, qué
deberás entonces hacer, No vaya a suceder que llegados al final de nuestra
vidas actuales… nos demos cuenta que, realmente, no hemos vivido por olvido de
nosotros mismos y no descubrimiento de quienes debíamos amar. (Algo
más trataremos en la perspectiva moral, cuando hablemos de una Pedagogía
Experiencial)
Educación de la transespacialidad: Aprender a habitar el espacio, a
transformarlo en ciudad, en hogar, escuela, universidad… Tema
importantísimo y tan dejado de lado por los profesores. No sólo
necesitamos un espacio donde estar sino que necesitamos un lugar para
realizarnos, hacerlo nuestro, que nos exprese. Cuando digo “hacerlo
nuestro”, no me refiero a un nuestro de propiedad sino de vínculo, de
compromiso, de amor. Ese nuestro –y vuelvo al Principito- de la rosa
que es única porque tú la cultivaste, a ella dedicaste momentos de tu vida; el
mismo nuestro cuando con nostalgia echamos de menos “mi casa”, “mi barrio”, mi
ciudad”, “mi país”, “mis amigos...” No se trata de “tener” una casa
sino de educarse para ser capaz de formar un hogar; construir un pueblo, una
ciudad, un país, una escuela, una plaza…
Educación de la religiosidad: Debemos educarnos para distinguir
ignorancia de misterio. De las ignorancias, el hombre puede salir
por sí mismo; de los misterios no; pues nos referimos a preguntas por el antes
y después de esta vida. ¿Por qué y para qué fuimos creados? ¿Existe
el Bardo? ¿Por qué nacimos precisamente aquí, en esta familia y
tiempo? Cada religión tiene sus creencias; cada persona las
tiene… Lo importante es estar consciente de ello e insisto:
respetarnos. Todo credo que saca a luz lo mejor de ti, es muy
respetable. Por supuesto, el estudio de esta dimensión
es extenso complejo; su educación lo es más.
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