jueves, 8 de marzo de 2018

BUSCAR LA VERDAD


BUSCAR LA VERDAD

De pequeña me decían: ¿Por qué no vas a jugar en vez de hacer preguntas más grandes que tú? Pero yo quería la verdad. Quería la verdad de mi vida y en mi vida. Quería una verdad que me hiciese comprender también la verdad de todas las demás vidas. Después, cuando crecí, me dijeron que la verdad no existía o, mejor dicho, que existían tantas como hombres hay en el mundo, y que buscar la verdad era una pretensión infantil, ingenua e inútil (Susanna Tamaro).

Por J.R. Ayllón

La duda, la opinión y la certeza

¿Qué hace bueno el diagnóstico de un médico? ¿Qué hace buenas la decisión de un árbitro y la sentencia de un juez? Sólo esto: la verdad. Por eso, una vida digna sólo se puede sostener sobre el respeto a la verdad. Pero conocer la verdad no es fácil. De hecho, la credibilidad que otorgamos a nuestros propios conocimientos admite tres grados: la duda, la opinión y la certeza. En la duda fluctuamos entre la afirmación y la negación de una determinada proposición. Por encima de la duda está la opinión: adhesión a una proposición sin excluir la posibilidad de que sea falsa. El hombre se ve obligado a opinar porque la limitación de su conocimiento le impide alcanzar a menudo la certeza: puede llover o no llover, puedo morir antes o después de cumplir setenta años. La libertad humana es otro claro factor de incertidumbre: hablar sobre la configuración futura de la sociedad o de nuestra propia vida, es entrar de lleno en el terreno de lo opinable. Lo cual no significa que todas las opiniones valgan lo mismo. Si así fuera, se ha dicho maliciosamente que habría que tener muy en cuenta la opinión de los tontos, pues son mayoría. Séneca aconsejaba que las opiniones no debían ser contadas sino pesadas.

Llamamos escéptico al que niega toda posibilidad de ir más allá de la opinión. Por tanto, el escepticismo es la postura que niega la capacidad humana para alcanzar la verdad. La palabra procede del griego sképtomai, que significa examinar, observar detenidamente, indagar. En sentido filosófico, escepticismo es la actitud del que reflexiona y concluye que nada se puede afirmar con certeza, por lo que más vale refugiarse en la abstención de todo juicio. Por fortuna, no todo es opinable. Lo que se conoce de forma inequívoca no es opinable sino cierto. Y no se debe tomar lo cierto como opinable, ni viceversa: no puedes opinar que la Tierra es mayor que la Luna, ni asegurar con certeza que la república es la mejor forma de gobierno.

La certeza se fundamenta en la evidencia, y la evidencia no es otra cosa que la presencia patente de la realidad. La evidencia es mediata cuando no se da en la conclusión sino en los pasos que conducen a ella: no conozco a los padres de Antonio, pero la existencia de Antonio evidencia la de sus padres, la hace necesaria. La existencia de Antonio, al que veo todos los días, es para mí una certeza inmediata; la existencia actual o pasada de sus padres, a los que nunca he visto, también me resulta evidente, pero con una evidencia no directa sino mediata, que me viene por medio de su hijo.

La condición limitada del hombre hace que la mayoría de sus conocimientos no se realicen de forma inmediata. Son pocos los hombres que han visto las moléculas, los fondos marinos, la estratosfera o Madagascar. La mayoría de los hombres tampoco han visto jamás, ni verán nunca, a Julio César o a Carlomagno. Sin embargo, conocen con certeza la existencia de esas y otras muchas personas y realidades. Su certeza se apoya en un tipo de evidencia mediata: la proporcionada por un conjunto unánime de testigos. En un caso, la comunidad científica; en otro, las imágenes de todos los medios de comunicación; y si se trata de hechos o personajes del pasado, los testimonios elocuentes de la historia y de la arqueología.

Estas evidencias mediatas se apoyan no en propios razonamientos sino en segundas o terceras personas. Si no admitiéramos su valor, si no creyéramos a nadie, nuestros padres no podrían educarnos, la ciencia no progresaría, no existiría la enseñanza, leer no tendría sentido... Es decir, si sólo concediésemos valor a lo conocido por uno mismo, la vida social, además de estar integrada por individuos ignorantes, sería imposible. Por tanto, es necesario y razonable dar crédito, creer.

¿Puede tener certeza quien cree? Sabemos que la certeza nace de la evidencia. ¿Qué evidencia se le ofrece al que cree? Sólo una: la de la credibilidad del testigo. El que no ha estado en América cree en los que sí han estado y atestiguan su existencia. El que nunca ha visto a Hitler cree a los que sí lo vieron. Y antes que Hitler, Napoleón, el Cid o Nerón. En todos estos casos es evidente la credibilidad de los testigos. Y entre esos casos debemos incluir los que dan origen a algunas creencias religiosas. Por eso, la fe -creer el testimonio de alguien- es una exigencia racional, y su exclusión es una reducción arbitraria de las posibilidades humanas.

52. La inclinación subjetiva

Si la verdad es la adecuación entre el entendimiento y la realidad, depende más de lo que son las cosas que del sujeto que las conoce. Ese sentido tienen los versos de Antonio Machado:

¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

Es el sujeto quien debe adaptarse a la realidad, reconociéndola como es, de forma parecida a como el guante se adapta a la mano. Pero no siempre sucede así. El subjetivismo surge precisamente cuando la inteligencia prefiere colorear la realidad según sus propios gustos: entonces la verdad ya no se descubre en las cosas sino que se inventa a partir de ellas.

La causa más frecuente del subjetivismo son los intereses personales. Con frecuencia, la atracción de la comodidad, de la riqueza, del poder, de la fama, del éxito, del placer o del amor, pueden tener más peso que la propia verdad. Por eso, si suspendo un examen, nunca será por no haberlo estudiado sino por mala suerte o por exigencia excesiva del profesor. Y si el suspendido es un niño, mamá jamás dudará de la capacidad de la criatura: antes pondrá en duda la idoneidad del profesor o del libro de texto, o asegurará que su hijo es listísimo aunque "algo" vago y despistado.

El subjetivismo, además de afectar a lo más trivial, también deforma las cuestiones más graves: el terrorista está convencido de que su causa es justa; la mujer que aborta quiere creer que sólo interrumpe el embarazo; el suicida se quita la vida bajo el peso de problemas no exactamente reales, agigantados por su enfermiza subjetividad; al antiguo defensor de la esclavitud y al moderno racista les conviene pensar que los hombres somos esencialmente desiguales.

Para que la verdad sea aceptada es preciso que encuentre una persona habituada a reconocer las cosas como son, y el que vive según sus exclusivos intereses suele carecer de la fortaleza necesaria para afrontar las consecuencias de la verdad. Pero al hombre no le resulta fácil hacer o pensar lo que no debe. Por eso, para evitar esa violencia interna, si se vive de espaldas a la verdad se acaba en la autojustificación. La historia humana es una historia plagada de autojustificaciones más o menos pobres. Ya decía Hegel que todo lo malo que ha ocurrido en el mundo, desde Adán, puede justificarse con buenas razones. Al menos, puede intentarse.

El peso de la mayoría

Por su identificación con la realidad, la verdad no consiste en la opinión de la mayoría, ni el el común denominador de las diferentes opiniones. Por eso, elegir como criterio de conducta lo que hace o piensa la mayoría de la gente constituye una pobre elección, y suele ser la coartada de la propia falta de personalidad o del propio interés. Además, invocar la mayoría como criterio de verdad equivale a despreciar la inteligencia. En este sentido, E. Fromm piensa que el hecho de que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes; el hecho de que compartan muchos errores no convierte éstos en verdades; y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental no hace de estas personas gente equilibrada.

Es un gran error confundir la verdad con el hecho puro y simple de que un determinado número de personas acepten o no una proposición. Si se acepta esa identificación entre verdad y consenso social, cerramos el camino a la inteligencia y la sometemos a quienes pueden crear artificialmente ese consenso con los medios que tienen a su alcance. Es como decir que ya no existe la verdad, y que se debe considerar como tal aquello que decide quien tiene poder para imponer mayoritariamente su opinión. "Por suerte, la opinión pública todavía no se ha dado cuenta de que opina lo que quiere la opinión privada", decía el director de una importante empresa de comunicación.

La mentira se puede imponer de muchas maneras, y no sólo con la complicidad de los grandes medios de comunicación. Sin ellos, Sócrates fue calumniado hace más de dos mil años: "Sí, atenienses, hay que defenderse y tratar de arrancaros del ánimo, en tan corto espacio de tiempo, una calumnia que habéis estado escuchando tantos años de mis acusadores. Y bien quisiera conseguirlo, mas la cosa me parece difícil y no me hago ilusiones. Intrigantes, activos, numerosos, hablando de mí con un plan concertado de antemano y de manera persuasiva, os han llenado los oídos de falsedades desde hace ya mucho tiempo, y prosiguen violentamente su campaña de calumnias" (Platón, Apología de Sócrates).

Sócrates representa la situación del hombre aislado por defender verdades éticas fundamentales. Pertenece a esa clase de hombres apasionados por la verdad e indiferentes a las opiniones cambiantes de la mayoría. Hombres que comprometieron su vida en la solución a este problema radical: ¿es preferible equivocarse con la mayoría o tener razón contra ella?

La pregunta de Pilatos

¿Qué es la verdad? La famosa pregunta de Pilatos es el gran interrogante de toda la humanidad, porque la vida humana es un laberinto que sólo puede recorrer con seguridad quien conoce sus caminos. Con metáfora parecida al laberinto, se nos sugiere que lo que vemos de la realidad podría ser solamente la primera planta de un enorme edificio con innumerables pisos por encima y bajo tierra. No es mala imagen, pero nos gustaría un poco más de rigor y acudimos a Stephen Hawking, uno de los astrofísicos sucesores de Einstein, tristemente famoso por su condena a silla de ruedas por esclerosis múltiple. Al final de su ensayo Breve historia del tiempo, se atreve a decir que la ciencia jamás será capaz de responder a la última de las preguntas científicas: por qué el universo se ha tomado la molestia de existir.

¿Eso significa que moriremos en nuestra ignorancia? Pascal reconoce que apenas sabemos lo que es un cuerpo vivo; menos aún lo que es un espíritu; y no tenemos la menor idea de cómo pueden unirse ambas incógnitas formando un sólo ser, aunque eso somos los hombres. Otro matemático y filósofo como Pascal, Edmund Husserl, afirma que la ciencia nada tiene que decir sobre la angustia de nuestra vida, pues excluye por principio las cuestiones más candentes para los hombres de nuestra desdichada época: las cuestiones sobre el sentido o sinsentido de la existencia humana.

No sabemos muy bien quiénes somos ni quién ha diseñado un mundo a la medida del hombre, pero sospechamos que detrás de esa ignorancia se esconde el fundamento de lo real. Los grandes pensadores de todos los tiempos han sido personas obsesionadas por esa curiosidad. Todas sus soluciones han sido siempre provisio-nales, pero han nacido de la experiencia dolorosa de la gran ausencia. Pues al salir al mundo y contemplarlo, se les ha hecho patente lo que Descartes llamaba el sello del Artista.

La ciencia nació para explicar racionalmente el mundo, pero descubrió con sorpresa que la explicación racional del mundo conduce muy lejos. Así surgió la filosofía, para explicar lo que hay más allá de lo que vemos. Con otras palabras: cuando la ciencia se asomó a las profundidades de la realidad material, descubrió que la realidad material no era toda la realidad: había algo más. Ese algo más se esconde dentro y fuera de la materia. Dentro de todos los seres aparecen dos cualidades inmateriales: el orden y la finalidad. Pero es el ser humano quien acapara en su interioridad el mayor número de aspectos inmateriales: sensaciones y sentimientos, razonamientos y elecciones libres, responsabilidad y autoconciencia. El cuerpo humano es estudiado por la Medicina y la Biología, pero la interioridad humana exige una ciencia diferente. Fueron los griegos quienes se plantearon por primera vez estas cuestiones de alcance metafísico.

Fuera de la materia también hay algo más, como una tercera realidad. Lo mismo que el arqueólogo sabe que las ruinas son huellas de espléndidas civilizaciones, cualquier hombre puede interpretar toda la realidad como una huella: la de un artista anterior y exterior a su obra. En ese momento empieza a filosofar. El historiador puede preguntarse quién pulió el sílex o escribió la Odisea. El que filosofa se pregunta algo mucho más decisivo: quién ha diseñado el universo.

Así, el intento de comprensión del laberinto nos lleva a Dios. El tema de Dios quizá no esté de moda, y quizá no sea políticamente correcto. Pero es que Dios tampoco es un tema, y está muy por encima de las trivialidades de la espuma política. La razón humana llega a Dios en la medida en que pregunta por el fundamento último de lo real. En esa misma medida podemos afirmar, como Kant, que Dios es el ser más difícil de conocer, pero también el más inevitable. De hecho, aunque está claro que Dios no entra por los ojos, tenemos de Él la misma evidencia racional que nos permite ver detrás de una vasija al alfarero, detrás de un edificio al constructor, detrás de una acuarela al pintor, detrás de una página escrita al escritor. Esto lo expresa de forma magnífica San Agustín:

Pregunta a la hermosura de la tierra, del mar, del aire dilatado y difuso. Pregunta a la magnificencia del cielo, al ritmo acelerado de los astros, al sol -dueño fulgurante del día- y a la luna -señora esplendente y temperante de la noche-. Pregunta a los animales que se mueven en el agua, a los que moran en la tierra y a los que vuelan en el aire. Pregunta a los espíritus, que no ves, y a los cuerpos, que te entran por los ojos. Pregunta al mundo visible, que necesita de gobierno, y al invisible, que es quien gobierna. Pregúntales a todos, y todos te responderán: "míranos; somos hermosos". Su hermosura es una confesión. ¿Quién hizo, en efecto, estas hermosuras mudables sino el que es la hermosura sin mudanza?

La pregunta de Pilatos era retórica y no esperaba respuesta. Por eso no la recibió. Pero si el gobernador romano se hubiera tomado la molestia de informarse un poco más sobre el acusado, quizá hubiera temblado al saber que aquel judío ya se había pronunciado al respecto con una afirmación jamás oída a ningún hombre: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
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LA DESHONRA DEL LENGUAJE


ANNAMARIA BARBERA: LA DESHONRA DEL LENGUAJE
“La corrupción de las personas, las sociedades y la política comienza por la corrupción de los conceptos”.  Alfonso López Quintás.

TEMARIO DEL ARTÍCULO:
Introducción
1. Definición  de manipulación.
2. Circunstancias que favorecen la manipulación.
3. Procedimientos estratégicos usados en la manipulación.
4. Diversos tipos de manipulación.
5. Consecuencias de las manipulaciones en el ser humano.
6. Antídotos contra la manipulación.
7. Bibliografía.

INTRODUCCIÓN
“Un pueblo privado de libertad interior regresa fácilmente a estadios de primitivismo y barbarie, con un cultivo abierto por lo vulgar y grosero, aunque disfrute de un alto grado de bienestar”. Esto decía Ortega y Gasset ya en 1929, en su libro La rebelión de las masas. En el período de entreguerras, algunos filósofos como Gabriel Marcel y un buen número de intelectuales pedían en Europa un cambio en el estilo de pensar, sentir y actuar. Emmanuel Mounier, en su revista Esprit, señalaba la urgencia de detener la creciente deshumanización de Occidente. Por su parte, Albert Camus instaba a terminar con la mutilación sistemática de las almas y volver a dar al hombre su voz de humanidad.
Esas voces se han ido multiplicando, y hoy se levantan en los cinco continentes. ¿Pero qué hemos hecho? Las hemos dejado clamando en el desierto, y hemos acogido en cambio  los sofismas del relativismo y las degradaciones humanas instauradas por el empirismo materialista, que desembocan inevitablemente en el nihilismo contemporáneo.
Nos hemos tragado el slogan de que somos libres porque vivimos en democracia y tenemos un alto grado de tecnología. Una democracia que no es democrática y una tecnología cada vez más capturada por el marketing. Esta ingenuidad nos ha dejado vulnerables ante la manipulación de las conciencias, y ha permitido que seamos dominados en muchos aspectos, sin entender las verdaderas causas de nuestra descomposición social, del progresivo aumento de la delincuencia, la drogadicción, el alcoholismo, las perversiones sexuales, la corrupción política, la depresión, y sobre todo la confusión que impera respecto a las opciones superiores de la vida humana. Simultáneamente, el incremento de esos síndromes ha ido atrofiando en la misma proporción nuestros mejores sentimientos sociales: solidaridad, generosidad, compasión.
 Necesitamos emanciparnos de esos condicionamientos, y generar una concepción de la vida definitivamente acorde con la condición humana. Uno de los primeros pasos es analizar críticamente nuestras circunstancias y empezar a recuperar el lenguaje secuestrado por los manipuladores, para ir ganando una libertad interior que nos permita elegir en cada momento lo que realmente mejora nuestra experiencia de la vida.
Para elaborar este trabajo consulté varias fuentes bibliográficas.  Pero la mayoría de las ideas y ejemplos fueron extraídos de las obras de Alfonso López Quintás, filósofo español de la corriente personalista, que ha investigado a fondo este tema crucial de nuestro tiempo.

1. DEFINICIÓN DE MANIPULACIÓN.
La manipulación responde a la voluntad de dominar a personas o grupos para dirigir su conducta en cualquier ámbito de la vida. .
Manipular significa manejar. Los objetos se manipulan, pero cuando esto ocurre con el ser humano, es tratado también como una cosa, y su dignidad queda mutilada. Esta cosificación constituye un envilecimiento que provoca en mayor o menor grado la pérdida de la libertad. Sin embargo, dicha pérdida no es percibida en el plano consciente; el manipulado no se percata de que es conducido a una decisión, y no advierte hasta qué punto es dominado.
Lo que se busca es provocar un estado de conciencia, una acción, pero sin presionar ni emitir un mandato, sino actuando sobre el inconsciente, sobre el sistema nervioso, sobre los instintos o la emotividad. La persona no recibe razones que pueda analizar, sino que es vencida desde su propio interior.
El manipulador recurre a un manejo estratégico del lenguaje, que opera de modo au-tomático sobre la inteligencia, la voluntad y el sentimiento, anulando la capacidad de reflexión critica.
Numerosos libros escritos sobre el tema señalan hasta qué punto los mensajes subliminales pueden distorsionar la toma de decisiones; evidentemente, es un fenómeno vinculado con la manipulación. Se han hecho pruebas que han revelado cómo la comunicación publicitaria puede generar necesidades que la gente no tiene, para incitarla a consumir.
Leonard Mlodinow, investigador de CALTECH, acaba de editar un libro sobre la importancia de la comunicación inconsciente: Subliminal: How your unconscius mind rules your behavior.

2. CIRCUNSTANCIAS QUE FAVORECEN LA MANIPULACIÓN.
2.1 El ethos occidental (ethos = sistema de valores de una sociedad o de una cultura).
Morris Berman, en su libro El Reencantamiento del Mundo, emite este certero diag-nóstico sobre el Occidente contemporáneo: “Los individuos y las sociedades son entidades organizadas, están codificados de una determinada manera, que es coherente y tiene sentido tanto en términos emocionales como cognitivos para sus miembros. El proceso de codificación es lo que las hace estables”.
“La mayoría de nosotros, que nos hemos formado en las sociedades industriales de Occidente, hemos sido entrenados dentro de sus pautas instrumentales, y por eso mismo no nos percatamos de estas pautas; constituyen nuestro “ethos”, son lo normal, y por tan-to nos resultan invisibles”.
Esto hace que nuestras relaciones y hasta el ejercicio de nuestra razón sean también
instrumentales, y que nos resulte natural usar la manipulación. Ya no se pregunta: “¿Es esto bueno?”, sino solamente: “¿Funciona, es útil?”

2.2 El moderno paradigma mecanicista, derivado del método cartesiano.
Según Descartes, conocer consiste en dividir una cosa en sus componentes funcionales, hasta llegar a las funciones indivisibles, y luego rearmarla, haciendo el proceso inverso. Establece así que cada cosa es sólo la suma de sus partes.
Esa visión cartesiana fue extrapolada al ser humano, y distorsionó en gran medida sus relaciones con el mundo, con las personas y consigo mismo. Se pensó que todo era un objeto distante y desconectado del hombre, hasta concluir al fin que el hombre mismo era también una cosa, que su cuerpo, mente y espíritu estaban separados como las partes de una máquina, y que por lo tanto su manipulación era perfectamente legítima.

2.3 El relativismo. La filosofía positivista de Augusto Comte difundió la creencia de que el único conocimiento real es el que proporciona la ciencia experimental y matemática, y que cada descubrimiento científico es relativo a una situación y a un  momento  determinados, de modo que nunca se puede alcanzar un conocimiento válido para las de-más situaciones.
 En Consecuencia, no existe ninguna verdad absoluta. En eso consiste el relativismo, que termina provocando el subjetivismo cognoscitivo y hasta la abulia mental, ya que para los relativistas, como dicen los conocidos versos de Campoamor, “Todo es según el color – del cristal con que se mira”.
La investigación científica ha confirmado el carácter cambiante de los fenómenos físicos. Pero mucha gente de hoy proyecta esa constatación a los asuntos humanos, y da por supuesto, sin el menor análisis, que todos son procesos mutantes, y que también lo son los conceptos, los valores, las normas morales, y todas las convicciones que consideramos verdaderas. Así el hombre debe adaptar su mente y su conducta al flujo temporal de la vida. La tradición es un pesado fardo que bloquea el avance y el progreso.  Ser calificado de progresista parece ser el supremo elogio de nuestra época. Un escenario altamente propicio para toda clase de manipulaciones.

2.4 La banalización de la vida humana actual, provocada por el torrente informativo que nos llega a través de los medios de comunicación. Ese alud incesante no nos transmite auténticas verdades, y no nos deja tiempo para la reflexión personal, la revisión crítica y la búsqueda del verdadero conocimiento. Acumulamos datos inconexos, que nos ocultan los significados de fondo de la realidad. 

2.5 El secuestro del lenguaje. Pervierte su carácter de instrumento de la verdad, y lo convierte en un ilusionismo destinado a provocar falsas percepciones en todos los ámbitos de la realidad. La imprecisión y ambigüedad del lenguaje actual, que adultera el significado de palabras claves para la vida humana, no es una mera moda, sino un síndrome de nuestro tiempo, y crea un clima propicio a toda suerte de manipulaciones, puesto que es en la confusión mental donde el manipulador se mueve a sus anchas, convirtiendo el lenguaje en un antilenguaje, en un arte de seducción urdido para engañar y someter.

2.6 La carga emocional de algunas palabras, que la manipulación del lenguaje durante muchos años ha incrementado de manera inverosímil. Ejemplo: la palabra “izquierda”, aplicada a una determinada corriente política. Primero se usó para designar la ubicación de un determinado grupo en el hemiciclo del parlamento francés. Luego se la vinculó con los movimientos revolucionarios en pro de la libertad, y con la abolición del orden sociopolítico establecido. Posteriormente se le agregó el concepto de cambios innovadores para el futuro. Ahora, la palabra “izquierda” equivale para muchos a Libertad y Progreso, y ambos términos están permeados por una alta carga emocional.

3. PROCEDIMIENTOS ESTRATÉGICOS USADOS POR LA MANIPULACIÓN.
3.1 La primera ley del demagogo manipulador es no matizar los conceptos, a fin de asignarles en cada momento el sentido que mejor se adecúe a sus fines de estratega del pensamiento.
El que intenta dominar no va nunca a lo esencial y nuclear, subraya los pormenores que le interesan para impresionar la sensibilidad de la gente, no para resolver el asunto que se está tratando.
Empobrece el lenguaje para poder tergiversarlo.
El uso banal del lenguaje le permite hacer tabla rasa de convicciones profundas, criterios y normas morales, es decir, de todo lo que sustenta el mundo del espíritu, y banalizarlo al igual que las palabras.
El manipulador no acepta el diálogo como medio clarificador de las ideas, porque si lo hace debe enfrentar los significados de fondo de los conceptos.

3.2 Redundancia desinformativa tendenciosa, empleada para crear un clima favorable a toda clase de equívocos y errores.
Una mentira o una verdad dicha a medias, si es repetida por un medio de comunicación,
acaba convirtiéndose en una verdad de hecho, que nadie discute para no quedar descalificado socialmente.
Mauricio Electorat dice en un artículo publicado por El Mercurio: “Lo que no aparece en TV, no existe. Para las masas el principio de lo real es la TV, la gente toma lo que aparece en la pantalla como la verdad misma, sin detenerse a pensar en la manipulación que de hecho hay detrás. Se confunde sin más la pantalla con la realidad”.
Y M. Mac Luhan, un gran teórico de la comunicación, afirmó: “El Medio es el Mensaje. No se dice algo porque es verdad; se toma como verdad porque se dice”.

3.3 La insistencia como táctica de persuasión, unida a la redundancia desinformativa.
Cuando se repiten mecánicamente ideas o imágenes cargadas de intención ideológica, se las graba a fuego en las conciencias de la gente.
No se demuestra nada, no se dan razones, pero el mero hecho de repetir multiplica la presencia de lo repetido en el clima cultural. Esa presencia renovada una y otra vez lo hace cotidiano, y lo cotidiano acaba siendo para muchos algo natural, que no se pone en tela de juicio.
Repetir un slogan, un lema, una consigna, martillear sin pausa una idea, y el resultado es que los pensamientos, las emociones y las conductas de la gente quedan condicionados en el sentido dispuesto por el manipulador.
“Es lo que se lleva, lo que se usa, lo actual, lo que piensa y hace todo el mundo”.
Son las frases típicas con que muchos justifican su pasivo sometimiento a la sofística contemporánea.
El poder oculto de la repetición induce a ciertos agentes y sectores ideológicos a insistir en unas cuantas ideas básicas, toscas y carentes de toda fundamentación, pero astutamente pensadas y formuladas para generar un clima de opinión favorable a sus propias tesis y posiciones.
Detrás de esos manejos late una amenaza implícita: “No se les ocurra denunciar esto, porque se exponen a ser considerados reaccionarios, anticuados, retrógrados, intransigentes,
dogmáticos, fascistas, etc., etc.” Calificativos bien escogidos por los virtuosos del arte manipulador. Y si la denuncia procede de algún grupo opositor relevante, se pone en marcha cualquier maniobra de desprestigio, para anular el efecto que pueda causar en la ciudadanía. Mientras tanto, en los medios de comunicación se continúa emitiendo el mismo mensaje partidista, día tras día.

3.4. El manipulador se las ingenia para engañar sin mentir. Opera con trucos basados en el uso arbitrario del lenguaje y de la imagen, y lo hace velozmente, como un ilusionista. Acelera los análisis y los debates, para no dar tiempo a profundizar en ninguno de los temas abordados, usando palabras “talismanes” como libertad, autonomía, democracia, igualdad, derechos, progreso, cambio, diversidad, consenso, demanda ciudadana, etc., y tan rápidamente que es imposible esclarecer su verdadero significado, con lo cual se perpetúa el significado erróneo que les han impartido décadas de manipulación semántica.

3.5 Otras veces el manipulador miente abiertamente y sin medida. La eficacia de la mentira propalada rotundamente, sin vacilación alguna, fue señalada por el propio Lenin, quien acuñó esta máxima: “Contra los cuerpos, la violencia; contra las almas, la mentira.” Afirmó que la verdad era un prejuicio burgués, y que la mentira debía ser empleada cada vez que fuera útil.

3.6 Utilización del lenguaje emocional de las canciones.
Una de las formas de sacar partido a la emotividad de la gente y dejar fuera de juego a la inteligencia crítica, es utilizar canciones para suscitar determinados sentimientos, pues también se pueden inyectar consignas ideológicas a través de sus letras. Es el caso de muchas canciones de protesta, y de otras que promueven la rebelión contra el “establishment”, la anarquía moral, o el vivir como a uno se le dé la gana.

3.7 El recurso de la mofa, la burla y el escarnio. Ataca el flanco más débil del adversario, endosándole caricaturas que lo ridiculizan, o deformando su imagen pública mediante una deliberada desinformación. Ambas adulteraciones se difunden a través de medios informativos aparentemente ajenos al manipulador, para dar así una impresión de objetiva imparcialidad. De esta manera, la mayoría de las personas harán caso omiso de las razones que esgrima el adversario.
El recurso de la mofa no concede al adversario el don de la palabra, no le permite explicarse, defenderse, discutir un problema. Lo pone en una situación de desamparo total ante la gente, para que ésta no caiga en la tentación de iniciar con él un diálogo que pueda esclarecer cómo es en realidad.

3.8 Alteración sinuosa del sentido de términos y locuciones.
Dada la carga emocional implícita en cada vocablo y cada expresión del lenguaje ordinario, el demagogo sustituye los que detonan una carga emocional adversa a sus propósitos por otros que generan la carga contraria.
Ejemplos:
Aborto = Interrupción voluntaria del embarazo.
Régimen totalitario = Democracia popular.
Bandas de delincuentes políticos = Comandos de guerrillas urbanas.
Campos de concentración = Centros de reeducación.
Etc.
Son máscaras semánticas que ocultan los hechos reales, mediante el astuto expediente de designarlos con otras palabras.

3.9 Estimular la tendencia a los logros fáciles que no requieren esfuerzo, y a las sensaciones automáticamente placenteras, sobre todo las de tipo colectivista. El propósito es impedir que la gente desarrolle su inteligencia, sus capacidades funcionales y su creatividad, y se vaya embruteciendo al adquirir hábitos adictivos. Ejemplos: el fanatismo futbolístico, el carrete adolescente y juvenil, reunirse con los amigos después del trabajo para consumir cantidades descomunales de cerveza, el chateo por Internet, los juegos electrónicos, etc.

3.10 Desvío de la atención. Lo usa el manipulador cambiando de tema en un debate cuando alguien expone un argumento contrario a sus posiciones, o suscitando un escándalo que le sirva como cortina de humo para tapar una noticia adversa a sus intereses.

3.11 Valoración por vía de concordancia y por vía de oposición o rebote.
El manipulador no valora los hechos y acontecimientos de modo directo, atendiendo a su configuración objetiva, sino confrontándolos con una realidad distinta. Esa confrontación puede asumir dos alternativas: armónica y colisional.
La valoración por confrontación armónica tiene lugar cuando se procura que en la mente de una persona se superpongan dos imágenes: la del producto que se quiere vender y la de otra opción sumamente atractiva para la sensibilidad de mucha gente. Así el producto quedará asociado a la segunda imagen, y aparecerá orlado de un nimbo radiante, que la impulsará inconscientemente a comprarlo. Ejemplo: “Destapa la felicidad”, slogan usado para promocionar una bebida gaseosa.
La confrontación colisional es aplicada por el manipulador a ciertos dualismos sociales y económicos, cuando uno de sus extremos ha sido previamente execrado mediante una campaña de descrédito, y el otro enaltecido como su polo opuesto. Ejemplos: “La derecha y la izquierda“. Los ricos y los pobres”. “Los empresarios y la clase trabajadora”. “Los privilegiados y los desposeídos”.
Ese uso confrontacional genera una colosal energía que anula toda posibilidad de reflexión, entendimiento y concordia.

3.12 Interpretación reduccionista del ser humano.
Consiste en alterar astutamente los esquemas mentales, por ejemplo, oponiendo Libertad a Límite, Autonomía a Solidaridad, Verdad a Diversidad, Ideales Superiores a Realismo.
Los conceptos, una vez banalizados y empobrecidos de sentido, se enfrentan entre sí y forman dilemas. Cuando las conciencias se pueblan de falsos dilemas, la vida humana se parte en fragmentos recíprocamente inconciliables, y queda expuesta a toda clase de errores y desorientaciones. Otro escenario propicio a las manipulaciones.

3.13 Difamación de personas o instituciones que trabajan por objetivos contrarios a los del manipulador, y que ejercen alguna función directiva de la sociedad.
Aquí todo vale: orquestar calumnias, propalar rumores (“Dicen que…”), dar en la prensa por culpable al que está siendo investigado, etc. (Carlos Bombal se retiró de la política debido a las falsedades difundidas en su contra).
Así la opinión pública puede ser manejada impunemente por quienes dominan los medios comunicacionales.

4. TIPOS DE MANIPULACIÓN.
Las formas de manipulación son diversas, pero tienen un rasgo común: bloquean o anulan la capacidad de pensar, sentir y actuar libremente, y lo hacen de manera hábilmente encubierta.

4.1 La manipulación del marketing.
La publicidad comercial puede traicionar su función natural —informar y orientar a los consumidores—, e intentar inyectarles motivaciones irracionales para que compren ciertos productos o ciertas marcas de los mismos. Entonces se convierte de hecho en un poderoso agente del consumismo. A veces va incluso más allá, y crea necesidades artificiales de productos y servicios, para impulsar a la gente a adquirir  cosas que no necesita.
Con frecuencia apela deliberadamente a motivos como la envidia, la codicia, la emulación, el sentimiento de inferioridad, el status social basado en tener y no en ser. Es decir, explota y pone de relieve las indigencias humanas, y presenta el consumismo como una opción superior de la vida.
Excita también el deseo y la voluntad de poseer, para disfrutar satisfacciones proclamadas como un fin en sí mismo. Trastoca así paulatinamente el sistema de valoraciones del ser humano, reemplazando lo esencial por lo accesorio y contingente. El slogan comercial “Soy lo que ves”, usado para publicitar ropa, es un típico ejemplo de ese trastocamiento.
La explotación mercantil de las mujeres es un abuso frecuente, y al mismo tiempo nefasto. La exaltación publicitaria de cosméticos, perfumes, atuendos femeninos, marcas de champú y otros productos de belleza a la categoría de instrumentos mágicos de seducción, legitima y estimula en alto grado la vanidad, convierte el atractivo físico en un ícono al que hay que endir culto, deja fuera a las que no lo poseen, y degrada el valor de ser madre y dueña de casa.

4.2 La manipulación ideológica.
Una ideología es una concepción simplista, unilateral, tosca y utópica de la vida humana, desconectada de la realidad. Por eso las ideologías no tienen poder de convicción y persuasión, y sólo pueden ser inoculadas en la gente de dos maneras: por la violencia, y entonces se convierten en dictaduras totalitarias; o por la astucia, y en tal caso recurren a las diferentes estrategias urdidas por la manipulación, sobre todo la del lenguaje.
El peor efecto de la manipulación ideológica es que inyecta en las conciencias falsos  modelos de la vida y la conducta humanas, que no corresponden a la verdadera condición del hombre, sino que han sido formulados arbitrariamente por un designio político.
Los ideólogos operan a largo plazo, con paciencia y visión de futuro, a fin de que sus formulaciones teóricas vayan seduciendo progresivamente incluso a quienes las rechazan en una primera etapa, oponiéndoles su propia reflexión crítica.
El comunista italiano Antonio Gramsci diseñó una estrategia completa, altamente eficaz, para lograr el poder político a través de la infiltración cultural. Esa estrategia ha sido adoptada por casi todas las corrientes marxistas de Occidente, sobre todo por el autodenominado “socialismo renovado”. Ahora la izquierda occidental no intenta alcanzar el poder por la vía revolucionaria, sino a través de procesos electorales, y su recurso favorito es manipular el lenguaje, para modelar las ideas y los sentimientos del “pueblo” según el modelo acuñado por Gramsci, y legitimarse así como una alternativa política respaldada mayoritariamente por la ciudadanía.
Esa manipulación ha sido brutal, en los medios de comunicación y en todos los ámbitos humanos: política, orden social, educación, arte, sistemas jurídicos, economía, trabajo, etc., y ha llegado al extremo de invadir la vida privada. Se han desarticulado las creencias y los valores opuestos al socialismo gramsciano, se han adulterado los auténticos significados de los conceptos reemplazándolos por categorías marxistas, se ha expulsado a Dios de la realidad, y se ha convertido al ser humano en un simple engranaje mecánico del colectivo social, trastocando su naturaleza y dejando fuera del juego todas sus tendencias y aspiraciones superiores.
Gramsci fue un maestro en el arte de manipular. Lo fueron también los que aplicaron sus tácticas en el pasado, y lo son sus actuales seguidores, que las han puesto en práctica en todas las instancias del quehacer humano.
Han instaurado un sistema educativo modelado por el materialismo, y han puesto en jaque la libertad de enseñanza, estableciendo planes de estudio obligatorios centrados en conocimientos puramente utilitarios, que no enseñan a vivir, no activan las potencialidades naturales de los alumnos —sobre todo las que generan un sano desarrollo de la personalidad— y descartan todas las dimensiones trascendentes, incluidas las de la moral y la religiosidad.
Han logrado la aprobación de leyes contra natura mediante los votos de mayoría (una mayoría hábilmente manipulada), con lo cual muchos tienden a pensar que todo lo legal es oralmente lícito.
Han infiltrado ideológicamente obras artísticas y espectáculos, y lo han hecho a todo dar, sin que la gran masa lo advierta. Ejemplo: Los pitufos, programa infantil de TV que se transmite todos los días en nuestro país. El malo de la serie (Gargamel) es un monje que usa sotana, y el castillo donde vive es una iglesia. Los protagonistas simpáticos y entre-tenidos, con los cuales los niños se identifican, son el mentiroso, el irresponsable, la vanidosa. Los personajes que repelen son el trabajador, el responsable y el caritativo.
Una película de tantas: El año pasado en Marienbad. Su creador y director, Alain Robbe–Grillet, explica así cómo debe ser vista: “La historia narrada le parecerá la más realista, la más verdadera, tan pronto como acepte prescindir de aburridos análisis e ideas interpretativas. Sólo debe dejarse llevar por sus emociones. Se debe acabar con el mito de la profundidad”. Este cineasta proclama su intención de situar al espectador en un plano de sentimientos superficiales, sin mensaje alguno racional. Pero lo hay: es el de emancipar las emociones de la inteligencia, dejándolas a la deriva.
Otras producciones fílmicas igualmente manipuladas son Jesucristo Superstar, El Código da Vinci, El Nombre de la Rosa…
La literatura ha corrido una análoga suerte ideológica. Obras escritas por autores que figuran en el cenit de la cartelera literaria introducen toda clase de sofismas y mentiras históricas para desacreditar las experiencias religiosas (Ejemplo: El Evangelio según Jesucristo, del Premio Nobel José Saramago). Muchas otras propalan un escepticismo que desmantela las conciencias de toda certidumbre y las deja aptas para ser confiscadas por las ideologías de izquierda. Y un buen número de sus representantes políticos e intelectuales las han traducido a la cultura popular, y han usado los medios de comunicación para convencer a las personas comunes y corrientes de que ser agnóstico es señal de una inteligencia superior.
Publicitan estadísticas ficticias o reales, y las interpretan según su propia conveniencia.
El objetivo es implantar la creencia de que ciertas actitudes y conductas generalizadas son normales, y por lo tanto normativas.

4.3 La manipulación empresarial.
Sometidos a las exigencias de la competitividad, los empresarios tienden a cumplir rigurosamente sus metas de producción y a reducir al máximo posible sus costos directos e indirectos. La degradación de los trabajadores a la categoría de potencial humano, de mero parámetro operativo, es a veces una consecuencia de ese imperativo, cuando los empresarios atienden exclusivamente al lucro, al llamado margen de utilidades, y a derrotar a sus competidores por la vía de los precios. En tal caso, los argumentos empleados para justificar esa depredación laboral son inevitablemente manipuladores, tanto en sus conceptos como en su lenguaje.

4.4 La manipulación cientificista y tecnocrática.
Los científicos empiristas y materialistas manipulan cuando afirman dogmáticamente que el método experimental y matemático es el único que permite alcanzar un ver-dadero conocimiento la realidad. Es la óptica científicista, que adultera los auténticos objetivos de la ciencia y difunde a veces teorías carentes de todo fundamento científico, hasta convertirlas en creencias populares masivas. Quizás la más conocida es la teoría evolucionista de Darwin, actualmente reciclada por el neoevolucionismo, que reduce al ser humano a la misma condición de los animales, pero que hoy está siendo sometida a una severa crítica por científicos de vanguardia, sobre todo en el campo de la biología molecular.
Los tecnócratas manipulan cuando proclaman que la tecnología es la única opción que asegura el bienestar y la felicidad humanas, y que constituye la clave áurea de nuestro futuro.
La manipulación científicista y tecnocrática se conecta a menudo con la manipulación ideológica llevada a cabo por el marxismo y por el liberalismo “duro”, pues su denominador común es el empirismo materialista.
Una de esas manipulaciones consiste en usar los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos para falsificar la vida humana real, alterando su sentido y reduciendo su valor; en último término, cosificándola. Dicha adulteración se sustenta en falsos principios y falsas normas de acción, tales como “Todo lo factible es lícito”, “Toda innovación tecnológica genera progreso”, “No existe una naturaleza humana inmutable; por lo tanto, los seres humanos pueden ser modificados por completo, sometiéndolos a procesos tecnológicos idóneos para lograr tales transmutaciones”.
La Escuela de Pensadores de Frankfurt ha declarado al respecto: “El módulo de pensamiento de las ciencias exactas no puede aplicarse sin más a la sociedad. La condición de la verificabilidad experimental conduce necesariamente a la contemplación unidimensional del hombre. En este sentido, la teoría crítica tiene razón en oponerse a tal modelo operacional exigiendo una transformación cualitativa del compromiso del hombre para lograr un ordenamiento más humano de la existencia. (F. Bockle, 1971).

4.5 La manipulación de los políticos. Ya se habló de sus estrategias. Se puede agregar que el político demagogo, para engañar sin ser advertido, tiende a reducir el voltaje moral de la gente, a fin de anestesiar su capacidad de exigir una mayor calidad en el planteamiento de los problemas y en la búsqueda de soluciones.
El propósito es inducir a la ciudadanía a que adopte como ideal de vida el bienestar exclusivamente pragmático, y a que lo busque en la posesión y el consumo de bienes utilitarios. Los hechos reales han demostrado hasta la saciedad que esa fórmula no funciona,
que el pragmatismo existencial se sitúa en las antípodas de la verdadera felicidad.

4.6 La manipulación de los educadores.
Los tiranos procuran por todos los medios que la gente se mantenga en un bajo nivel cultural, para que su capacidad de discernimiento sea mínima y resulten fácilmente manipulables.
En las sociedades y estados autoritarios —escribe Bernard Haring— todo el proceso educativo se orienta a obtener ciudadanos dóciles y fáciles de manipular. Se evita y reprime todo lo que pueda suscitar un espíritu crítico.
La manipulación educativa suele operar también en oculta vinculación con la manipulación ideológica. Es otra de las estrategias urdidas por Gramsci y el socialismo renovado: permear ideológicamente la educación, proclamando un decidido interés por la cultura y el progreso. Pero se trata de una cultura y un progreso reduccionistas, que sólo acogen las opciones empírico-materialistas decretadas por la versión contemporánea del marxismo.

4.7 La manipulación de los constructores y urbanistas.
Algunos de ellos manipulan el espacio para obtener el máximo de lucro posible, en vez de diseñar un entorno auténticamente humano, que cubra todos los requerimientos naturales de la vida, incluidos los del intercambio social, los de una sana relación con el medio ambiente, y los que demanda la dimensión trascendente del hombre..

4.8 La manipulación de la prensa y los medios de comunicación.
A lo ya dicho podemos agregar que son usados para jugar un papel determinante en el concierto sociopolítico del momento. Suelen estar dirigidos por estrategas encubiertos, cuyo objetivo es difundir algún sistema cerrado de ideas, mediante un arsenal de slogans altamente eficaces.
Convierten así la información en propaganda, y ponen en juego todos los recursos del lenguaje para seducir a las masas.
Hay una multitud de trucos periodísticos al respecto: dónde poner la noticia, cómo ilustrarla, cómo se redacta, cómo se interpreta, etc. Otro ardid es la desinformación, la omisión de noticias inconvenientes, e incluso la franca mentira y la orquestación de todo un ámbito de acontecimientos, como ocurrió en el caso de Jovino Novoa.

5. CONSECUENCIAS DE LA MANIPULACIÓN EN EL SER HUMANO.
5.1 La manipulación condiciona nuestra conducta, la orientación que damos a nuestra existencia, nuestra concepción del mundo, y nos bloquea la posibilidad de alcanzar la felicidad mediante un pleno desarrollo humano.

5.2Reduce la sociedad a una masa indiferenciada y uniforme, pasivamente sometida a los poderes políticos o económicos, o la fragmenta en bandos antagónicos irreconciliables, e incluso revanchistas, que hacen imposible la solidaridad y la colaboración, factores indispensables para una auténtica convivencia humana. Desarticula las instituciones, y deja el escenario sociopolítico inerme ante la futura dominación.

5.3 La especie humana está dotada de una naturaleza común, pero cada uno de sus miembros es una persona, un individuo único e irrepetible, y esa condición natural le confiere una dignidad absoluta, que no puede ser confiscada por ningún poder de este mundo. Por otra parte, Martin Buber dice que somos relación-con, y que cada una de nuestras acciones repercuten en los demás. Las ideologías mutilan ambas dimensiones ontológicas: el valor absoluto del individuo, y su tendencia intrínseca a compartir la vida con todos sus semejantes.

5.4 Por último, como sólo la verdad nos hace libres, la manipulación nos impide ejercer nuestra libertad interior, es decir, nuestra capacidad de ser los protagonistas y artífices de nuestras propias vidas

6. ANTÍDOTOS CONTRA LA MANIPULACIÓN.
6.1 El recurso más eficaz del manipulador es la superficialidad, impuesta desde la partida, y de modo rotundo y contundente. Dicho recurso, que alinea todas las posibilidades a su favor, va unido a la ambigüedad y la confusión. De ahí que el primer requisito para conservar la libertad interior frente a sus agresiones sea poner al descubierto los malabarismos que despliega para obnubilar nuestros procesos mentales. Eso nos exige estar alertas para reconocerlos, aprender a pensar con rigor, adquirir una sólida educación humanista, y orientar inteligentemente a los demás hacia esas mismas instancias.
Dice Michel Ende, en un pasaje de su libro Momo: “Los hombres grises sólo pueden hacer su oscuro negocio si nadie los reconoce… ¡Lo único que tenemos que hacer es cuidar de que resulten visibles! Porque el que los ha reconocido una vez los recuerda y los reconoce enseguida. De modo que no pueden hacernos nada: seremos intocables”.

6.2 Adoptar una postura crítica ante las informaciones de los medios de comunicación.
No podemos reducir el alcance de esos medios, o someterlos a un “control de veracidad”, pero sí podemos revisar los datos e interpretaciones que nos entregan, para discernir cuáles son reales y cuáles están manipulados. Es importante conocer la técnica periodística, porque permite detectar muchos trucos como los siguientes:
a) A veces se concede un titular de tres columnas —que de por sí implica una alta valoración— a noticias insignificantes, pero que el medio quiere magnificar.
b) Otras veces se silencian temas y sucesos relevantes para la vida humana, de carácter ético, psicológico, filosófico, y hasta científico (por ejemplo, los planteamientos del movimiento de avanzada Intelligent Design (Diseño Inteligente), cuyo objetivo es utilizar los más recientes descubrimientos de la biología para demostrar la existencia de un Ser Superior creador de la vida).
c) Si alteran una información y alguien reclama el derecho a réplica, esa réplica aparece en un lugar donde nadie la ve (en el caso de la prensa escrita), o es mencionada fugazmente y como de paso en los medios audiovisuales (radio y TV).
d) Se exaltan al primer plano figuras insignificantes, pero que sirven bien a sus propósitos.
e) Se escogen y retocan las imágenes impresas y televisivas que favorecen el mensaje que se quiere transmitir.

6.3 Ya dijimos que la primera ley del demagogo es no matizar los conceptos. En contrapartida, la defensa de nuestra libertad intelectual requiere exigir al demagogo aclaraciones muy precisas de lo que afirma.
Ejemplo:
Afirmación: Tomar Bacardí es cosa de hombres.
Pregunta: ¿Qué entiende Ud. por hombre?
Respuesta: XXX.
Nueva pregunta:¿Cómo puede un vaso de Bacardí producir ese desarrollo humano?
Este tipo de preguntas, hechas al estilo socrático, desarman al manipulador. Si permitimos, por el contrario, que el término “hombre” opere en nuestra mente con toda la carga emocional que implica, entramos en el proceso de fascinación que pretende el manipulador para vender su mercancía.

6.4 Una medida necesaria para promover la renovación ética de las personas y la sociedad, es evitar la superficialidad y banalidad en el tratamiento de las cuestiones de fondo de la vida. Cuando tales asuntos son abordados de esa manera, a menudo parecen oponerse entre sí, y entonces conducen a un empobrecimiento de la existencia, en lugar de las expectativas de crecimiento que generan cuando se vinculan y complementan.
Ejemplos de oposición ficticia:
Libertad versus normas y límites.
Individuo versus sociedad.
Autonomía versus heteronomía.
Derechos versus deberes ciudadanos.
Pensamiento racional versus emociones.
Convicciones propias versus diversidad.
Bienestar económico versus trascendencia.
Placer versus moral.
Sexo versus amor.

6.5 Los grandes temas históricos, éticos, antropológicos y religiosos no deben someterse al arbitrio de meros aficionados, como los opinólogos. Son extremadamente complejos, y exigen en consecuencia un conocimiento idóneo y un estricto rigor profesional.
Se intenta justificar esta práctica con tres argumentos especiosos e inconsistentes:
“Todo ciudadano debe tener libertad de expresión”. “La libertad de expresión debe ser absoluta”. “Toda opinión es digna de respeto”.
Cualquiera que objete tales consignas es considerado un defensor de la censura, totalitario y fascista. Mientras tanto, se manipula al pueblo con toda clase de burdos engaños que lo mantienen estancado en los niveles infrahumanos del subdesarrollo.

6.6 Según la teoría que los científicos llaman de masa crítica, cuando cierto número de miembros de una especie ejecuta una cantidad de acciones que dan por resultado un mismo comportamiento (llamado número de masa crítica), se produce el mismo comportamiento en los restantes miembros de la especie.
En el caso del ser humano, cuando cierta masa crítica de personas comienza a pensar o actuar de determinada manera, el resto adopta su pensamiento o comportamiento insensiblemente, sin ningún tipo de reflexión. En otras palabras, nuestros pensamientos, sentimientos y conductas inciden en todas las personas, incluso en aquellas con quienes no hemos tratado nunca.
Por tanto, la idea de aunar voluntades orientadas a la trascendencia humana, o que trabajen por unificar y dar coherencia a todo el cuerpo social, con el propósito de influir progresivamente en más y más personas, no es de ninguna manera utópica o descabellada.

6.7 El quiebre del sentido de la vida y la exaltación del absurdo es otra meta de la revolución oculta que intenta minar los cimientos espirituales del hombre actual.
Para ejercer y expandir nuestra libertad interior, además de pensar con rigor necesitamos experimentar el valor que adquiere nuestra vida cuando optamos por un alto ideal, como es el de revertir la infelicidad contemporánea volviendo a introducir en nuestra cultura los códigos naturales de la condición humana y de la realidad, los únicos que pueden conducirnos a un mejor futuro y a un mejor destino.
7. BIBLIOGRAFÍA.
1. La revolución oculta. Manipulación del hombre. Alfonso López Quintás.
2. Estrategia del lenguaje y manipulación del hombre. Alfonso López Quintás.
3. El secuestro del lenguaje. Alfonso López Quintás.
4. El poder. Romano Guardini.
5. El crepúsculo de las ideologías. Fernandez de la Mora.
6. Etica de la manipulación. Bernhard Haring.
7. Physical control of the mind. Bernard Haring.
8. Quaderni del Carcere. Antonio Gramsci.
9. Aproximación al misterio del ser. Gabriel Marcel.
 10. El reencantamiento del mundo. Morris Berman.
 11. El miedo a la libertad. Erich Fromm.
 12. El hombre light. Enrique Rojas.
 13. El enigma de lo poético. Sergio Peña y Lillo.
 14. El personalismo. Emmanuel Mounier.
 15.Espiritualidad y Libertad. Nikolas Berdaiev.